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lunes, 28 de abril de 2014

La vida sin redes sociales.

¿Te encuentras platicando con alguien y no deja de ver su smartphone? ¿Vas a comer con amigos y todos están checando status y subiendo fotos de los platillos que ordenaron?
Esto se está convirtiendo cada vez más en un mal social. La interactividad entre seres humanos se vuelve cada vez más precaria. 


¿Recuerdas la película de Wall-e? Si aquella del robot diseñado para limpiar la basura que cubre a la Tierra después de que fuera devastada y abandonada por el ser humano en un futuro lejano. Estos humanos del futuro, son gordos y sedentarios, y su interacción con otros humanos es casi nula. 

Haz un poco de memoria y recuerda cómo era tu vida antes de la llegada de Facebook, Twitter, Instagram, etc. ¿Qué solías hacer? La vida era mucho más sencilla y no acostumbrábamos a estar enterados de todo. Es una realidad que las redes sociales, si se usan de la manera adecuada, pueden ser grandes aliados para nuestra productividad, aunque para muchos suelen ser motivo de distracción y a la larga se pueden convertir en una adicción que lleva a la completa pérdida de productividad.

Vivir sin redes sociales tal vez  sea algo extremo en estos tiempos, pero empezar a disfrutar de placeres sencillos, con los que puedes interactuar con tus cinco sentidos, disfrutar el tiempo y espacio, el aquí y ahora. 

No estamos diciendo que te deshagas de tus redes sociales y te excluyas del mundo, sino aprender a equilibrar y usarlas adecuadamente, pues el hecho de no tener redes sociales no quiere decir que no  se socialice.

Las redes sociales existen para unir, interactuar y su uso no debería de excluirte del mundo real. 






jueves, 20 de marzo de 2014

La caída de la televisión y el auge del internet.


En 1926 cuando apareció en escena el primer  televisor comercial los expertos decían que el cine tenía los días contados. Quién diría que algunas décadas más tarde el cine se posicionaría como una de las principales fuentes de entretenimiento grupal y un elemento clave en la formación de una cultura global. No  paso así con la televisión, que vive actualmente una de sus mayores crisis existenciales.




Según  la revista  electrónica Pshych Central, de origen estadounidense, los miembros de la llamada ‘Generación Y’ –o del Milenio-, y todos los que nacieron después de los años noventa tiene cada vez menos interés en ver televisión, sobre todo desde la adolescencia; en su lugar se vuelcan hacia la Internet, y la usan en prácticamente todas sus necesidades de entretenimiento (excepto por los videojuegos, que también pueden ser usados en los computadores, y a consolas exclusivas para ellos). 

La audiencia  cada vez es menor, lo cual ha impactado de tal forma que las cadenas televisivas están optando por transmitir total o parcialmente su programación a través de una página web con el fin de no rezagarse.
Actualmente los consumidores son más exigentes,  más críticos, están mejor informados, difícilmente se sorprenden con algo y son más individualistas. El entretenimiento orientado a las masas se terminó; ahora mientras más personalizado y especializado sea un contenido tendrán una mayor aceptación dependiendo del mercado al que se oriente.

Un punto de ruptura por lo que los jóvenes se están alejando de la televisión son los comerciales. Son un mal necesario, ya que sin ellos no se podría ofrecer una gran variedad
televisiva, pero, a nadie le gustan a menos que sea un amante de la publicidad. 

Una película de 1 hora 30 puede durar hasta 3  horas en la televisión, reduciendo el nivel de satisfacción; tu mente se desconcentra y hace que se vuelva aburrido.
Con internet sucede diferente, existen programas que pueden bloquear la publicidad o la misma puede ser omitida después de breves segundos.

Las tendencias indican que la personalización en los productos y servicios  es una exigencia, que la televisión no puede cumplir. Entramos en una era donde cada quién busca llenar su necesidad de entretenimiento y diversión en lo privado, con lo que desea ver.

No está obligado a soportar novelas sin sentido, frívolos programas de “chismes”, comediantes sin gracia, cantantes sin talento o la nota roja con su dosis de violencia. Ahora los consumidores eligen qué, cómo, cuándo y cuántas veces quieren ver un contenido que resulte atractivo para ellos.

Es la caída de la televisión y el auge del internet.

Por Daniel Herrera.


lunes, 10 de marzo de 2014

Nomofobia: adicción al teléfono móvil

Nomofobia: La enfermedad que quizás padeces y no lo sabes.

La adicción al teléfono móvil es, para muchos, la enfermedad del siglo XXI. Tanto que, según los expertos, el miedo a estar sin el teléfono se puede diagnosticar ya como un trastorno para una gran parte de la población, sin que los afectados sean conscientes de ello.

Es el término, abreviatura de la expresión inglesa "no-mobile-phone phobia", que los expertos han puesto al miedo a estar sin el teléfono móvil, y que, dicen,  es la enfermedad del siglo XXI. ¿Cuántos usuarios de este dispositivo la padecen?
¿Quién es capaz de dejar el teléfono celular en casa y no tener un deseo incontrolable de volver por él?. ¿Quién se ha quedado sin batería una tarde y no ha tenido la sensación de sentirse perdido?. 
Aquí unas interesantes cifras: 

5 signos para saber si eres adicto a las redes sociales 

1-. Sueltas la computadora y tomas el celular.
2-. Duermes y despiertas con el teléfono en la mano.
3-. Necesitas publicar varias veces al día.
4-. Eres esclavo/a de los Likes y RT.
5-. Cuando no puedes conectarte, te irritas.   
 
Después de leer todo esto.. ¿Te identificas? Es necesario saber cual es el límite y dar un paso al lado cuando sea necesario, dejar las redes sociales por un tiempo claramente te hará bien, recordemos que son para facilitar las comunicaciones, pero no para vivir en ellas.



Por Iris L. Symonds