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martes, 1 de abril de 2014

El cine como medio de publicidad.

¿Quién no disfruta de ir al cine...  ver una película, dejarse consentir por el olor a palomitas y sillones cómodos? ¿Y además de ver tu película... te has fijado en todo lo que experimentas cuando vas al cine?


Desde que vas entrando, puedes entrar en contacto con colores, sonidos, gráficos, videos y están los ya conocidos displays, donde hasta puedes poner tu cara y tomarte la foto siendo "Shrek" o "Ironman".


Estamos en un constante bombardeo de información publicitaria. 

Entre comida, películas y gente vemos anuncios pegados en el piso, en las paredes, en los baños, colgando del techo... ¡Están por todas partes!





Y no es para menos, el cine experimentó un crecimiento del  11.4 por ciento con respecto al 2011, de acuerdo con datos de la consultora ScreenDigest,  229 millones de mexicanos asistieron a alguna sala de cine.






Es el lugar perfecto para promocionarte, anunciar y gritarlo a los 4 vientos. 

Mientras esperamos el comienzo de la película estamos ansiosos y atentos. Los famosos "cortos" se han convertido en el espacio perfecto para proyectar ya que 49 por ciento de los anuncios comerciales emitidos en el cine son recordados, de acuerdo con un estudio publicado recientemente por TNS. (http://goo.gl/nogx47)



El recordatorio puede durar hasta 2 semanas posteriores a la que la audiencia tuvo contacto con la campaña, consolidando así al cine como, el medio con mayor recordación publicitaria.






Por Iris L. Symonds



jueves, 20 de marzo de 2014

La caída de la televisión y el auge del internet.


En 1926 cuando apareció en escena el primer  televisor comercial los expertos decían que el cine tenía los días contados. Quién diría que algunas décadas más tarde el cine se posicionaría como una de las principales fuentes de entretenimiento grupal y un elemento clave en la formación de una cultura global. No  paso así con la televisión, que vive actualmente una de sus mayores crisis existenciales.




Según  la revista  electrónica Pshych Central, de origen estadounidense, los miembros de la llamada ‘Generación Y’ –o del Milenio-, y todos los que nacieron después de los años noventa tiene cada vez menos interés en ver televisión, sobre todo desde la adolescencia; en su lugar se vuelcan hacia la Internet, y la usan en prácticamente todas sus necesidades de entretenimiento (excepto por los videojuegos, que también pueden ser usados en los computadores, y a consolas exclusivas para ellos). 

La audiencia  cada vez es menor, lo cual ha impactado de tal forma que las cadenas televisivas están optando por transmitir total o parcialmente su programación a través de una página web con el fin de no rezagarse.
Actualmente los consumidores son más exigentes,  más críticos, están mejor informados, difícilmente se sorprenden con algo y son más individualistas. El entretenimiento orientado a las masas se terminó; ahora mientras más personalizado y especializado sea un contenido tendrán una mayor aceptación dependiendo del mercado al que se oriente.

Un punto de ruptura por lo que los jóvenes se están alejando de la televisión son los comerciales. Son un mal necesario, ya que sin ellos no se podría ofrecer una gran variedad
televisiva, pero, a nadie le gustan a menos que sea un amante de la publicidad. 

Una película de 1 hora 30 puede durar hasta 3  horas en la televisión, reduciendo el nivel de satisfacción; tu mente se desconcentra y hace que se vuelva aburrido.
Con internet sucede diferente, existen programas que pueden bloquear la publicidad o la misma puede ser omitida después de breves segundos.

Las tendencias indican que la personalización en los productos y servicios  es una exigencia, que la televisión no puede cumplir. Entramos en una era donde cada quién busca llenar su necesidad de entretenimiento y diversión en lo privado, con lo que desea ver.

No está obligado a soportar novelas sin sentido, frívolos programas de “chismes”, comediantes sin gracia, cantantes sin talento o la nota roja con su dosis de violencia. Ahora los consumidores eligen qué, cómo, cuándo y cuántas veces quieren ver un contenido que resulte atractivo para ellos.

Es la caída de la televisión y el auge del internet.

Por Daniel Herrera.