lunes, 28 de abril de 2014

La vida sin redes sociales.

¿Te encuentras platicando con alguien y no deja de ver su smartphone? ¿Vas a comer con amigos y todos están checando status y subiendo fotos de los platillos que ordenaron?
Esto se está convirtiendo cada vez más en un mal social. La interactividad entre seres humanos se vuelve cada vez más precaria. 


¿Recuerdas la película de Wall-e? Si aquella del robot diseñado para limpiar la basura que cubre a la Tierra después de que fuera devastada y abandonada por el ser humano en un futuro lejano. Estos humanos del futuro, son gordos y sedentarios, y su interacción con otros humanos es casi nula. 

Haz un poco de memoria y recuerda cómo era tu vida antes de la llegada de Facebook, Twitter, Instagram, etc. ¿Qué solías hacer? La vida era mucho más sencilla y no acostumbrábamos a estar enterados de todo. Es una realidad que las redes sociales, si se usan de la manera adecuada, pueden ser grandes aliados para nuestra productividad, aunque para muchos suelen ser motivo de distracción y a la larga se pueden convertir en una adicción que lleva a la completa pérdida de productividad.

Vivir sin redes sociales tal vez  sea algo extremo en estos tiempos, pero empezar a disfrutar de placeres sencillos, con los que puedes interactuar con tus cinco sentidos, disfrutar el tiempo y espacio, el aquí y ahora. 

No estamos diciendo que te deshagas de tus redes sociales y te excluyas del mundo, sino aprender a equilibrar y usarlas adecuadamente, pues el hecho de no tener redes sociales no quiere decir que no  se socialice.

Las redes sociales existen para unir, interactuar y su uso no debería de excluirte del mundo real.